Seguro que muchos de
vosotros, por no decir todo el mundo, ha hecho crujir los nudillos más de una
vez. Hay personas cuyas manos casi podrían hacerse pasar por maracas. Para
comprender un poco por qué ocurre este crujido, necesitamos saber un poco de
anatomía.
Las articulaciones de los
dedos van a ser de dos tipos:
-En forma de bisagra
(trocleartrosis), sólo pueden realizar dos movimientos, extensión y flexión.
Este tipo de articulación se encuentra en la zona media y distal de los dedos.
-Una superficie cóncava
sobre otra convexa (cóndiloartrosis), permite la extensión, flexión,
separación, aproximación y circunducción (es un movimiento circular con un
rango de movimiento similar a un cono). Se encuentra en la zona más proximal de
los dedos y son los que popularmente se denominan nudillos.
Si quieres puedes hacer la
prueba, sólo pueden flexionar y extender las dos articulaciones distales de los
dedos (en el pulgar sólo hay una) mientras que tienen mucha más libertad de
movimientos con la articulación del dedo más próxima a la mano.
Todas estas articulaciones
van a estar rodeadas de una cápsula sinovial. Dentro de ésta hay un líquido con
cierta cantidad de gases (CO2, N2 y O2) cuya principal función es la de
lubricar las articulaciones y nutrir las estructuras articulares. Si no
tuviéramos este líquido, el roce entre los huesos terminaría desgastándolos al
poco tiempo, pero gracias al líquido sinovial, se evita que haya un contacto
directo entre ellos y se puedan mover las articulaciones sin problemas.
Cuando crujimos una
articulación lo que ocurre es que el espacio entre los huesos de una misma
articulación, aumenta y, por tanto, también aumenta el volumen de la cápsula
sinovial. Como he comentado anteriormente, la cápsula sinovial contiene en su
interior el líquido sinovial y gases disueltos. Al aumentar el volumen de la
cápsula, se crea una zona de baja presión que provoca que los gases salgan del
líquido sinovial en forma de burbujas. A este proceso se le llama Cavitación.
El esquema del proceso sería el expuesto en la esquina inferior derecha de la
foto.
Para que se hagan una idea,
es una cosa similar a lo que ocurre al destapar una botella de refresco gaseoso.
Cuando se abre, la presión dentro de la botella disminuye y los gases disueltos
dentro de la bebida salen de ella.Cuando las articulaciones vuelven a su
posición inicial, estas burbujas estallan y son las que producen ese sonido de
crujido tan característico.
También pueden oírse crujidos
por el movimiento o roce de tendones, por el roce de las
carillas articulares cuando sufrimos artrosis o cuando rompemos una
adherencia o fibrosis intraarticulares.
Quizás ahora os estáis preguntando
si hacer esto a menudo
puede ser sano o, por el contrario, puede dar problemas en las
articulaciones en un futuro, como la artrosis.
La respuesta es NO. De los pocos estudios
que se han hecho, unos afirman que puede hacerse esta práctica sin ningún
problema, mientras que otros afirman que pueden dañar los tejidos de alrededor
de la articulación, provocando un hinchazón y un debilitamiento en la capacidad
de agarre de la mano llegando a provocar artrosis.
Uno de los estudios más
relevante fue el de Donald Unger, de Thousand Oaks (California). Durante 60
años estuvo crujiendo solamente los dedos de su mano izquierda, para constatar
que pasado el tiempo, el desgaste articular de ambas manos era el mismo, evidenciando
así que su mano izquierda no sufría mayor degeneración que su mano derecha. En
2009 recibió el Premio Ig. Nobel de Medicina por su demostración.


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